
En 2009, faltando unos segundos para el final del último partido de las eliminatorias frente a Perú, Argentina estaba quedándose fuera del Mundial que se disputaría en Sudáfrica. Llovía torrencialmente y el equipo que dirigía Diego Armando Maradona luchaba contra el agua y su bajo rendimiento. Pero aquel sábado 10 de octubre de 2009, en el estadio de River Plate se produciría un gol milagroso, de un jugador de milagros. Disputados ya dos minutos agregados, luego de un córner, Martin Palermo conectó una pelota rasante para dejar el marcador 2 a 1. Mientras Maradona festejaba zambulléndose en el césped a un costado, Palermo corrió bajó el diluvio y en un rincón del campo de juego besó el tatuaje que tenía en su brazo izquierdo. Estaba dedicándole el gol a Stéfano, su hijo fallecido meses antes. La postal del delantero llorando, unos segundos después, con la boca llena de gol, bajo una cortina de agua, parecía sacada de una película sobrecargada de efectos emotivos. A veces el gran espectáculo del fútbol se convierte en una fiesta de sentidos. En este caso, además, se evaporaba el fantasma de la eliminación.
Cuarenta años antes, en cancha de Boca, Perú había dejado a la Argentina sin la posibilidad de jugar el Mundial México 1970.
Significado oracular
La lluvia nos alienta a creer hasta el último momento. A no abandonar hasta el final la lucha por cumplir nuestros sueños. En el mismo momento en que las cosas parecen complicarse es cuando más necesario resulta confiar en nuestras fuerzas.
Aun en la adversidad, a veces una fuerza que aparenta provenir del más allá se impone y parece guiarnos ciegamente para cumplir nuestros objetivos.
Palabras clave: Adversidad. Logro. Superación. Definición. Detalle. Tenacidad. Justicia poética. Acomodamiento.








