
Pasan los años, los mundiales, las generaciones y hasta las tecnologías y el instante sigue conmoviendo. Claro que es un instante atrapado por la cámara de un profesional: el fotógrafo Ricardo Alfieri, que trabajaba en la revista El Gráfico.
El periodista Ernesto Cherquis Bialo le puso el nombre a la foto: “El abrazo del alma”.
Alfieri la sacó el domingo 24 de junio de 1978, al concluir la final que Argentina le ganó 3 a 1 a Holanda en tiempo suplementario. El joven sin brazos que abraza con el alma a Fillol y Tarantini se llama Víctor Dell’Aquila y había sufrido la amputación de sus brazos a los 12 años. Aunque es hincha de Boca, era amigo de los jugadores de River. Ese día, estaba en la platea del Monumental que da sobre Figueroa Alcorta y logró descolgarse hacia la cancha cuando estaba por concluir el partido. “Cuando el juez dió el pitazo final salí corriendo hacia el campo. En un momento, vi que Tarantini se arrodillaba como rezando, Fillol hizo lo mismo y se abrazaron. Y ahí me mandé. Llegué corriendo, me frené delante de ellos y las mangas de mi buzo se fueron para adelante, como si los fuera a abrazar”. El resto lo hizo el ojo del fotógrafo.
Significado oracular
La Foto nos recuerda la importancia de rescatar los momentos entrañables e imborrables de la vida. Hace foco en los pequeños y no tan pequeños milagros, cotidianos y no tanto. En lo que importa y trasciende más allá de que pueda plasmarse. Un momento épico de la historia del fútbol. Un abrazo conceptual y espiritual que en su misma paradoja exhibe la imposibilidad de retratar lo invisible.
En una tirada nos invita a valorar los momentos supremos y guardarlos como joyas en nuestro interior.
Palabras clave: Afecto. Emoción. Imagen. Espíritu. Instante. Comunión.
Abrazo.