
El santafesino Gabriel Batistuta, popularmente llamado Batigol, es un héroe en la historia de la selección argentina, para la que marcó 54 goles en 77 partidos oficiales, con un promedio de 67 por ciento por encuentro. Con la albiceleste fue campeón en dos Copas América (1991 y 1993), una Copa FIFA Confederaciones (1992) y una Copa de Campeones Conmebol-UEFA (1993).
Jugó los Mundiales 1994, 1998 y 2002 mientras brillaba en el fútbol italiano. Fue ídolo en Fiorentina donde hizo 207 goles y es récord en la historia del club.
Tiene números difíciles de igualar como artillero. En 633 partidos en su carrera convirtió 356 goles: 8 en Newell’s Old Boys, 5 en River Plate, 19 en Boca Juniors, 207 en Fiorentina, 33 en Roma, 2 en Inter de Milán, 26 en el Al-Arabi y los 54 blanquicelestes. Sus disparos, cuando remataba al arco lanzado en velocidad, llegaban a los 160 kilómetros por hora. Tal vez fue “el 9 más 9” de todos los tiempos del equipo nacional, al que le aportó la potencia, la entrega y el hambre goleador que lo caracterizaron.
En una encuesta de la revista italiana Guerin Sportivo, “Batigol” fue considerado el mejor jugador del mundo en 2002, año del fracaso argentino en el Mundial de Corea-Japón.
Significado oracular
El gol nos habla de los dones. Como en el poema de J. L. Borges, nos invita a confiar en nuestras más profundas capacidades. Nos indica lo prolífico en cada uno de nosotros, nuestro mejor talento oculto. Es nuestro Guinness de los récords personales. En cosas grandes o pequeñas, importantes o no tanto, nos invita a desplegar aquello en lo que nos destacamos y sabemos que puede hacernos bien, o hacer bien a un tercero o grupo determinado.
Palabras clave: Récord. Potencia. Don. Convicción. Marca. Instinto. Confianza. Poder personal.








