
El primer mundial de Nicolás Otamendi, convocado por Diego Maradona para marcar el lateral, fue para el olvido: tuvo un flojo desempeño en la dolorosa goleada ante Alemania en Sudáfrica 2010. Sin embargo, apretando los dientes, entrenando a rabiar y mejorando muchísimo su técnica, de a poco fue convirtiéndose en uno de los mejores zagueros centrales del mundo, imprescindible por talento y entrega. Y un “jugador de selección”, de aquellos que siempre rinden con la camiseta nacional incluso más allá del nivel que estén luciendo en su propio club.
La potencia y el coraje de esta verdadera fiera defensiva resultó basal para el ciclo de Scaloni al frente de la selección, ya que se complementó de manera notable con Cristián Romero. El triunfo de este robusto jugador que de adolescente quería ser boxeador, fue demostrar a todos que podía pertenecer a la élite mundial. Si el fútbol de alta gama es un estado de ánimo, puede decirse que a esta altura de su dilatada carrera Otamendi es uno de los que contagian.
Significado oracular
Esta carta tiene la indiscutida sangre del campeón. Nos indica la importancia del entrenamiento en lo que deseamos y la práctica dura. Nos convoca a no darnos por vencidos y a aprender que los errores realmente nos hacen más fuertes.
Indica también una vinculación: ser una pieza clave en un momento o lugar, estar donde se tiene que estar.
Palabras clave: Entrenamiento. Persistencia. Creencia en uno mismo. Capacidad. Resiliencia. Oportunidad.