
En un Mundial, podría decirse que “todos somos hinchas” de la selección argentina. Sobre todo… después de los éxitos, resonantes y perdurables. Pero la verdad es que “el hincha de la selección” es atípico: tiene su amor futbolístico puesto en un club, y mira desde esa óptica el equipo nacional, del que es ante todo un simpatizante.
Sin embargo, más allá de los matices, hay un prototipo de hincha de la albiceleste, una especie de núcleo duro, que siempre estuvo, está y estará. Los que se sienten soldados de una causa patriótica, en que se mezclan y combinan los recuerdos gloriosos, el amor por la camiseta, la épica de la historia, las ganas de revanchas, las lágrimas de las derrotas del pasado.
Cuando el partido es ante Inglaterra, ante Alemania, ante Brasil, ese sentimiento se hace horizontal. Los que siempre alientan, porque tienen tatuado en su ADN los colores del tri campeón, no son la mayoría, sino un batallón. Pero son los imprescindibles.
Significado oracular
El soldado nos señala, ante todo, la lealtad y el sentido de pertenencia. En una relación amorosa es la durabilidad y el enamoramiento, el darlo todo en las buenas y en las malas. En una relación de amistad es el amigo incondicional, inquebrantable, gamba. En la familia indica los lazos indestructibles del clan. La militancia. “Hay equipo”.
Palabras clave: Apoyo incondicional. Lealtad. Militancia. Defensa feroz. Amor
por un grupo o una idea. Inquebrantable.