
El universo del fútbol puede verse, según una famosa definición del periodista Dante Panzeri, como el territorio presidido por la dinámica de lo impensado. Es decir, donde cualquiera le puede ganar a cualquiera un partido, y en que un héroe puede convertirse en un villano por un error imperceptible. Un no lugar universal en que los partidos se repiten al infinito pero todos son diferentes entre sí, y por eso mismo tan atrapantes.
Las creencias mágicas, las cábalas, los rituales, las y los mufas son parte de su aderezo. El temor al número 13, la fobia de ciertos entrenadores a los pelirrojos, el “peligro” de algunos colores, el ingreso a la cancha con el pie derecho, tocar madera, repetir las posiciones en los viajes, o en la sola contemplación de un juego por televisión, funcionan como antídotos emocionales frente a la posibilidad de la tan temida derrota.
Si los agradecimientos a las deidades son parte de su folklore más primal, los objetos que podrían espantar la mala suerte abundan y son, en general de uso individual. Como un resultado del refrán que dice “Yo no creo en las brujas, pero que las hay, las hay”, en torno al fútbol podría afirmarse “Yo no creo en el poder de las cábalas, pero tengo las mías”.
Significado oracular
Esta carta contiene toda la potencia y la protección de las brujas argentinas, y de los tatadioses, comadres, salamanqueros y gualicheros que bregaron para salir campeones. Tiene un profundo caudal de energía. En una tirada, podemos decir que toda la magia, como la que acompaña en su egregor a los santos populares, está de nuestro lado.
Palabras clave: Magia. Cábala. Brujería. Anulo mufa. Protección. Gualicho.
Vaquita de San Antonio. Trébol de cuatro hojas. Herradura.