
El domingo 24 de junio de 1990, en Turín, en una jornada de mucho calor, con un gol histórico de Claudio Caniggia después de una gran jugada de Diego, Argentina se clasificó a los cuartos de final del Mundial de Italia venciendo a Brasil por la mínima diferencia.
Junto al recuerdo del festejado triunfo, en un partido cuyo trámite fue muy favorable al perdedor, la memoria nos trae El bidón de Bilardo.
A los 37 minutos, luego de un foul a Pedro Troglio, el masajista Galíndez ingresó a la cancha con dos bidones. Uno tenía agua de la buena. El otro, agua con calmantes. El marcador de punta Branco, preciso encargado de los tiros libres brasileros, cayó en la trampa: bebió del segundo bidón y el resto del partido jugó como un zombi. El bilardismo festejó esta trampa como un gol. La viveza criolla en su esplendor: Las victorias, a veces, le ganan la batalla a la ética.
Significado oracular
La viveza criolla en todo su esplendor. Nos sirve para aprender que no siempre hay que confiar en el adversario: una maniobra que parece inspirada en la mafia cantábrica o napolitana surgió del D. T. de la selección argentina para ser aplicada en un partido de fútbol, y transformó a los temperamentales italianos en literales zombies. En una tirada, nos sugiere que tenemos el poder, aún con métodos espurios o triquiñuelas, de cambiar las cosas a nuestro favor. En el caso opuesto, nos propone estar siempre alertas para evitar los engaños.
Palabras clave: Viveza criolla. Engaño. Zombis. Triquiñuelas. Fluidez. Hipercalma.