
De los 3 Mundiales ganados por la selección, el primero estará rodeado por siempre de todo tipo de polémicas y sospechas: se jugó durante una dictadura militar que tomó su organización y desarrollo como una causa propia, en el afán de contrarrestar las denuncias internacionales sobre la desaparición de personas. Para el régimen, la obtención del campeonato era un objetivo político, pero eso no ha contaminado la admiración unánime por el rendimiento del equipo que desde 1974 dirigía César Luis Menotti. El plantel que disputó ese torneo no fue cómplice de las atrocidades que cometían los militares. Es más, a pesar de todas las contradicciones del caso, el momento en que Daniel Pasarella levantó el trofeo también fue una alegría para los millones de argentinos que aspiraban al inmediato retorno de la democracia.
El entrenador, han testimoniado los integrantes del plantel, pidió a sus jugadores antes de la final, que jugaran el partido “pensando en la gente” y no en los intereses del poder homicida de turno. En los extendidos festejos de la victoria, a nadie se le ocurrió concurrir vestido de verde oliva.
Significado oracular
Es una ceremonia iniciática, un avance aún en una situación muy adversa, un bautismo, un entrar en el mundo de los sueños. A pesar del horror, esta carta nos indica que un buen juego es posible, si somos éticos y tenemos claros nuestros objetivos. Nos ayuda, cuando estamos inmersos en un proyecto colectivo, a pensar en el mayor beneficio para todos, el bien común, y a no perder de vista el bosque por distraernos con factores que no podemos resolver.
Palabras clave: Inicio con el pie derecho. Copa. Mundial. Objetivos. Horror.
Compromiso. Consagración. Colectivo.