
“Primero hay que saber sufrir” dice el tango Naranjo en flor. Para un fan argentino quizás si no es sufriendo no vale. O sufriendo vale más. Que te hagan un gol faltando 9 minutos para los 90 reglamentarios no es lo mejor que puede pasar en el fútbol y menos si es para igualar el marcador. El holandés Nanninga, el alemán Völler y el francés Mbappe, los 3 goleadores, en 3 finales de Copa finalmente ganadas por Argentina, le dieron ese subidón al rival y al partido.
Pero en la lógica competitiva de los equipos que en esas finales lideraron Kempes, Maradona y Messi, el sello argentino fue sobreponerse a la adversidad, y usarla como un trampolín anímico. No hay mejor demostración. A veces un traspié, un gol que te empata un partido faltando apenas 9 minutos, puede obrar como combustible para que salga de adentro la chispa del que no se resigna, el fuego sagrado del ganador.
La infortunada coincidencia se repitió en las tres ocasiones: 78; 86 y 22. Pero, ¿infortunada? Las 3 veces el resultado fue el mismo: Argentina campeón.
Sufridamente campeón.
Significado oracular
Espíritu de lucha y de combate. Sobreposición a lo más trágico, superación de la adversidad. Como el espíritu de un tango, reversionado, nos da todo el input que necesitamos para alcanzar nuestros logros. Como un boxeador que al borde del knock out toma nuevos aires en su rincón del ring antes del último round.
Este naipe también nos habla de la necesidad de estar atentos hasta el último minuto, no distraerse, no dormirse en los laureles. Y nos indica un quantum energético que nos permite dar vuelta una situación a nuestro favor.
Palabras clave: Sobreposición. Superación. Adversidad. Límite. Potencia.
Sufrimiento. Subidón anímico. Revertir el tablero.