
El mundo del fútbol está lleno de devotos de las cábalas. Por eso, aunque no sea público siempre, la presencia de brujas y brujos, de oráculos y velas, de oraciones y rituales, llena la vida cotidiana de muchas de sus figuras. La fijación con ciertos números y colores y la repetición de conductas o vestimentas son moneda común en su folklore. Y también las apelaciones a la magia negra con sus poderes.
El Mundial de Qatar fue, para el público argentino, un caso extremo de certeza sobre la oportunidad de ejercer la influencia a distancia. En el plantel hubo, además, un problema grande con un jugador que ya no lo integra.
Los códigos de la versión más casera y naif de la magia negra estuvieron a la orden del día, y seguramente vuelvan a estarlo. Habrá por siempre aficionados convencidos que el bajo rendimiento de cracks como Modric o Lewandowski ante Argentina fue porque funcionaron los trucos domésticos a distancia, algunos inconfesables. Si hay quien se toca una parte del cuerpo o “madera sin patas” para espantar la yeta, ¿cómo evitar que otro le prenda una vela a un santo para pedir por la cuarta estrella?
Ya estamos cerca de volver a vivirlo.
Significado oracular
Esta carta indica que estamos en una buena época para sumergirnos de lleno en los rituales, en el mundo de los bien conocidos gualichos o trabajos para ayudar a lograr lo que queremos. Una fase abierta a fortalecer deseos, propicia para darle intención a nuestros objetivos.
Pero corresponde estudiar el asunto con detenimiento ya que podemos ser las víctimas. La carta indica ambas posibilidades, si bien se inclina más al propio proceso personal en relación a la brujería o la magia blanca para apuntalar lo que deseamos.
Palabras clave: Rituales. Velas. Brujería. Folklore. Oraciones. Poder. Influencia.