
“El desastre de Suecia” es el nombre con el que se conoce la participación argentina en la Copa Mundial de 1958, ganada por Brasil. El sello distintivo fue una histórica caída ante Checoslovaquia. Argentina había perdido antes con Alemania Occidental y vencido a Irlanda del Norte, participando del grupo A.
Llegaba al Mundial con cierto optimismo después de haber ganado el Sudamericano de 1957, pero tras 24 años sin competencia “mundial”. La
Segunda Guerra Mundial había impedido la disputa de los torneos de 1942 y 1946, y el presidente Juan Domingo Perón había decidido, por una tirante relación con la FIFA, que Argentina no participara en los certámenes de 1950 y 1954.
En el plantel de 1958 hubo muchos jugadores legendarios, entre ellos Amadeo Carrizo, José Sanfilippo, Pedro Dellacha, Orestes Corbata, Angel Labruna y José Ramos Delgado, pero también una lejanía evidente de la evolución del fútbol europeo. El 15 de junio de 1958 en el Estadio Olimpia de la ciudad de Helsingborg, Checoslovaquia le ganó 6 a 1, en la derrota más abultada sufrida por la albiceleste en una Copa del Mundo. Hasta veinte años después, la sombra de esa eliminación pesó sobre el equipo nacional y sobre una generación entera de jugadores que cargó con la “culpa” del fracaso.
Significado oracular
Derrota. La carta nos muestra sin filtros que no estamos a la altura de la situación. Hemos perdido el ritmo. No nos hemos preparado lo suficiente para un evento u ocasión. No implica falta de interés en lo que hacemos, pero sí que quedamos desfasados en relación a nuestros deseos, nuestras expectativas y la realidad. Es un baldazo de agua fría que a la vez nos invita a una profunda reflexión para encontrar las causas de esta vivencia. No es un dictamen definitivo, pero sí una invitación a la reflexión y a revisar lo que haya por revisar para volver al ruedo. Mejores. A la altura.
Palabras clave: Descalificación. Derrota. Falta de preparación. No estar a la
altura. Aprendizaje. Frustración. Baño de realidad.